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30/12/2015

Batería Apple M8416

El batería de Motörhead, Mikkey Dee, afirmó hoy que la aclamada banda de heavy no continuará con su actividad tras la muerte de su cantante y líder Lemmy Kilmister, informó la revista Rolling Stone.

Lemmy falleció ayer a los 70 años en Los Ángeles (Estados Unidos) debido a un cáncer fulminante que acabó con la vida de una de las figuras más reconocibles y longevas del heavy. «Motörhead se acabó, por supuesto. Lemmy era Motörhead», dijo el batería Mikkey Dee al medio de comunicación sueco Expressen en declaraciones recogidas por Rolling Stone. «No haremos más giras ni nada. Y tampoco habrá más grabaciones. Pero la marca (del grupo) sobrevivirá y Lemmy perdurará en los corazones de todos», añadió.

Hasta el fallecimiento de Lemmy, que permaneció durante casi cuatro décadas al frente de Motörhead, le acompañaban en la actual formación Mikkey Dee, batería desde 1992, y el guitarrista Phil Campbell, que se incorporó al grupo en 1984. Dee se mostró «increíblemente agradecido» por el tiempo que pasó con Lemmy, mientras que el guitarrista Phil Campbell aseguró en Twitter que «la vida no sería lo mismo» sin el líder de Motörhead.

Fundada a mediados de los años 70, la banda británica Motörhead se convirtió en uno de los grupos más importantes y admirados del heavy gracias a discos como «Overkill» (1979) o «Ace of Spades» (1980).

El grupo tenía previsto dos conciertos el próximo año en España: el 4 de febrero en el Sant Jordi Club de Barcelona y el 6 de febrero en el Barclaycard Center de Madrid. Ambas citas han sido canceladas.

A partir del próximo domingo ABC ofrece a todos sus lectores una oportunidad única y les regala una batería de cocina de la reconocida marca San Ignacio, algo que no puede faltar en cada casa para deleitar con sus mejores platos a su familia. Consta de cinco piezas de una alta calidad profesional, ya que reúne las características que desea todo cocinero para elaborar sus recetas. Está fabricada en acero inoxidable, un material extremadamente duradero, lo que proporciona que el desgaste sea inexistente. Su base de aluminio ofrece una rápida y efectiva conducción del calor, y su fondo de aluminio encapsulado aporta un gran ahorro de energía. Además, tiene una conductividad térmica superior, y una distribución uniforme del calor para cocinar sin esfuerzo.
Una batería polivalente, válida para cualquier tipo de plato, como señala Pepe Rodríguez, poseedor de una estrella Michelín por su restaurante «El Bohío» y jurado del popular programa de televisión «Master Chef». «Esta batería está pensada para las familias. Se puede cocinar cualquier tipo de plato. Desde pasta, reducir una salsa, guisos, un salteado, un sofrito, arroz cremoso para 4 a 8 personas, una carne estofada hasta calentar la leche», afirma Rodríguez, que junto a Carlos Maldonado, ganador de Master Chef 2015, son dos de los chef que avalan estas piezas de San Ignacio.

Cada pieza contiene en el interior un medidor que marca la capacidad
Se trata, además, de una batería de cocina válida para todas las superficies (vitrocerámica, eléctricas, gas e inducción); con tapas de cristal, que permiten ver lo que se está cocinando; con asas y mangos de baquelita y en el interior de cada pieza está marcado un medidor de capacidad.

Esta batería se compone de un cazo de 16 cm, una cacerola de 18 cm y otra de 20 cm (estas últimas con su tapa de cristal). Y se podrá obtener gratuitamente a partir del próximo domingo 3 de enero con la cartilla que se encartará junto al periódico y donde aparece toda la información para reservarla. Solo tendrá que completarla con 24 de los 25 cupones que se publicarán diariamente en ABC de lunes a sábado, desde el 4 de enero hasta el 6 de febrero; y abonar al recogerla 11´99€ en concepto de distribución en el centro Carrefour que haya seleccionado.

Los lectores que deseen más capacidad podrán llevarse una batería de ocho piezas por sólo 34,99 euros. Se compone de las cinco piezas anteriores más una cacerola de 24 cm y una olla XXL de 28 cm con capacidad para más de 9 litros, con tapa de cristal.

Muy buena, pero limitada

En cuanto a so el iPad Pro es una alternatica real a un ordenador portátil, dependerá del tipo de trabajo para el que se utilice, pues tiene limitaciones, sobre todo se si usa Office Suite para trabajar con documentos.

El Excel queda limitada a la posibilidad de leer y realizar algunas modificaciones, pero está lejos de ofrecer el mismo rendimiento que un portátil. Por su parte, Word funciona bastante bien y no resultará difícil redactar un informe sencillo. No obstante, se echan de menos los atajos del teclado.

Se pierde también operatividad al no disponer de un teclado o un ratón. Aunque no sean necesarios gracias a la pantalla táctil, ésta funciona de manera más lenta en funciones muy habituales, como seleccionar textos o copiar y pegar.
Hay productos más prácticos

Podemos afirmar, como conclusión, que el iPad Pro es un muy buen dispositivo, ya que la calidad de su pantalla y su sonido son excelentes, además de su diseño, algo a lo que nos tiene acostumbrados Apple en sus productos, y es también más fácil de llevar que un ordenador, incluso con el teclado Logitech.

Es una buena herramienta para viajes de trabajo pero es demasiado grande para usarla cómodamente en vacaciones, por ejemplo: tomar fotos no resulta ni cómodo ni fácil, y ver película en un medio de transporte puede resultar incómodo debido a que la pantalla es demasiado grande como para verla de cerca.

El iPad Pro tiene las mismas carencias que cualquier iPad: ausencia de ratón, de atajos de teclados, de ranura USB… Se pueden crear documentos sencillos, pero no trabajar eficientemente más allá de unos cuantos días.

Por tanto, no conviene comprarla para sustituir a un ordenador portátil para trabajar, ya que los portátiles tienen muchas más opciones a nivel profesional y además resultan más baratos. Si se necesita un producto más manejable y ligero que un portátil, se puede optar por una tableta como la Microsoft Surface Pro 4, que sí es realmente convertible, aunque ésta tampoco es barata.

Un ordenador y una tableta. La Surface Pro 4 es ambas cosas a la vez y continúa la misma que su antecesora, la Surface Pro 3, añadiendo mejoras: pantalla de más resolución (y ligeramente más grande) y diseño algo más fino.

La experiencia de uso continúa siendo muy buena y totalmente fluida. El lápiz óptico sigue siendo contribuyendo definitivamente a ello y el trackpad del teclado mejora notablemente, respondiendo bien a los diferentes gestos. Una de las pocas pegas a anotar es que el teclado, que resulta muy cómodo, se venda por separado. En un dispositivo concebido como un híbrido total entre una tableta y un portátil se antoja como un accesorio imprescindible.

La pantalla de 12,3 pulgadas ofrece una resolución de 2.736x1.824 pixeles, cifras que arrojan una densidad de 267 píxeles por pulgada. A la vista convence desde el primer momento, el único pero es que la alta definición de la pantalla conlleva un gasto elevado de batería. Y la autonomía es precisamente uno de los pocos puntos a anotar como mejorables, pues difícilmente alcanza para una jornada completa de uso.

La Surface Pro está disponible nuevamente en diferentes configuraciones, en las que varían procesador, memoria RAM y almacenamiento. La versión que hemos probado (con un procesador i5 y 4 GB de RAM), tras varias semanas de uso se desenvuelve bien con todo tipo de programas y el calentamiento no resulta excesivo.

El software, Windows 10 Pro encaja a la perfección con la filosofía del dispositivo. El escritorio clásico de un PC y la opción de activar el modo de tableta.

La Surface Pro 4 no es, desde luego, un dispositivo para quien busque una tableta económica. Es, más bien un portátil de diseño, ligero, suficientemente potente para un usuario medio y tremendamente versátil. Sin duda, la apuesta más exitosa de Microsoft en el terreno del hardware en los últimos años, todo un referente en su categoría de producto que llega perfeccionado en su cuarta generación.

Akku lenovo ideapad y470m

Doch den meisten davon macht Microsoft mit dem Surface Book keine Konkurrenz, dafür ist es zu teuer. Schon die kleinste Version mit 128 GB SSD und i5-Prozessor soll 1500 Dollar kosten, wenn sie Ende Oktober in den USA auf den Markt kommt. Das derzeit teuerste Modell in Microsofts Preisliste, mit schnellem i7-Prozessor, 16 GB Arbeitsspeicher und 512 GB SSD, wird mit 2700 Dollar noch viel teurer. Zu deutschen Preisen und Lieferterminen gibt es noch keine Informationen.
Was kommt als Nächstes?

Für die meisten Heimanwender scheiden Microsofts Surface Books damit jedoch von vornherein aus, sie suchen nach günstigeren Angeboten. Und damit hat Microsofts Notebook auch etwas Gutes für sie, dürfte es doch dafür sorgen, dass Firmen wie Dell, Toshiba und Lenovo dem Windows-Konzern nacheifern werden, nur eben billiger.

Jedenfalls darf man gespannt sein, was die kommenden zwei Wochen bringen werden. In dichter Folge haben fast alle namhaften PC-Hersteller Pressekonferenzen zum neuen PC-Modell angekündigt. Den Anfang macht am Mittwoch HP.

Am Ende hat das Surface Book nicht ganz überzeugt: Die Verarbeitung ist zwar gut, das Tempo hoch und die Akkulaufzeit mit fast sechseinhalb Stunden sehr lang, aber die Hardware läuft noch nicht perfekt mit Windows zusammen. Ein 1.899 US-Dollar teures Gerät darf Nutzer nicht mit Systemabstürzen nerven.

Im Oktober in den USA vorgestellt, jetzt exklusiv bei COMPUTER BILD im Testlabor: Die Rede ist vom brandneuen Surface Book. Microsofts erster Laptop ist ein 2-in-1-Convertible, ein ernst zu nehmender MacBook-Pro-Konkurrent und – laut Hersteller – „das perfekte Notebook“. Was das Surface Book besonders macht und ob Microsoft sein Versprechen einlösen kann, zeigt der finale Test von COMPUTER BILD.

Auf den ersten Blick könnte man das Surface Book für einen MacBook-Klon halten. Das Gehäuse ist aus einem Magnesium-Block gefräst, auf der Rückseite prangt statt des Apple-Logos das neue Windows-Symbol. Wäre da nicht diese Scharnierkonstruktion, die Display und Tastaturbasis wie die Glieder eines Metall-Uhrenarmbands verbindet. Das Scharnier aus Kettengliedern sieht beeindruckend aus und fühlt sich stabil an. Und: Das Display ist abnehmbar. Ohne Tastaturbasis verwandelt sich das Surface Book in ein Tablet mit Notebook-Power. Umständlich: Für diese Prozedur braucht das Surface Energie – ist der Akku leer, lässt sich das Display nicht trennen. Praktisch ist, dass man das Display auch umgedreht auf die Basis setzen kann. Es lässt sich mit umgeklappter Tastatur somit wie ein Tablet nutzen, hat aber eine bessere Grafikleistung. Denn in der Tastaturbasis ist – zumindest bei den teureren Varianten des Surface Book – eine Nvidia-Geforce-Grafikkarte mit eigenem Speicher (1 GB GDDR5) versteckt. Zum Abnehmen müssen Sie zuvor nur die Entsperrtaste so lange gedrückt halten, bis eine grüne Leuchtdiode das Display freigibt. In diesem Moment löst sich nicht nur die Verriegelung im Display. Bei Modellen mit zusätzlichem Grafik-Chip unter der Tastatur leitet das Notebook auch sämtliche Grafikberechnungen auf die im Prozessor eingebaute Grafikeinheit im Displaydeckel um (Intel HD Graphics 520). Clever: Nutzen Sie das Tablet vertikal, erinnert es an ein Klemmbrett im DIN-A4-Format. Der mitgelieferte Bedienstift haftet magnetisch am Gehäuse und sitzt im Hochkantbetrieb obenauf. Im Test ließ sich der Stift auch durch Schütteln nicht vom Gehäuse lösen.

Recht ausführlich wurden in New York die Vorzüge des Tastatur geschildert, die sehr geräuscharm arbeiten und dabei ein sehr natürliches Schreibgefühl vermitteln soll. Das WLAN-Modul unterstützt alle aktuellen Standards, bis hin zum Gigabit-WLAN 802.11ac.

Angesichts dieser Ausstattung ist bemerkenswert, dass Microsoft zwölf Stunden Akkulaufzeit verspricht. Damit wäre es ein Arbeitsgerät, mit dem man ohne Netzteil über eine ganzen Arbeitstag käme.
Ein schickes Extra ist dabei, dass man sich auf dem Surface Book nicht mit einem Passwort als Nutzer anmelden muss. Stattdessen genügt ein Blick in die zum Nutzer gerichtete Fünf-Megapixel-Kamera, um sich per Gesichtserkennung auszuweisen.

Dass sich Microsoft erst jetzt mit einem solchen Notebook auf den Markt wagt, dürfte daran liegen, dass der Konzern seine wichtigsten Kunden nicht verärgern wollte, indem er ihnen selbst Konkurrenz macht: die PC-Hersteller. Die kaufen schließlich seit Jahrzehnten für viel Geld in großen Mengen Windows-Lizenzen, für ihre Rechner.

Die spezielle Scharnierkonstruktion ist nicht nur Spielerei. Sie löst ein Problem aller 2-in-1-Notebooks, wie Microsoft-Designer Ralf Groene COMPUTER BILD erklärte: Da das Display separat als Tablet nutzbar ist, wäre es normalerweise so schwer, dass das Notebook kippen würde. Doch weil sich die Scharnierkette beim Aufklappen Glied für Glied flach ausrollt, gewinnt das Surface Book an Standfestigkeit. Konstruktion und innerer Aufbau sind etwa in Microsofts offiziellem Video zum Surface Book gut zu sehen. Ralf Groene, der in Kiel studiert hat, ist auch der Vater der Designs der ursprünglichen Surface und Surface Pro – und avancierte kürzlich zu Microsofts Chef-Designer für die gesamte Device-Sparte (inklusive Lumia-Smartphones). Zwei Jahre hat Groenes Team an dem Notebook gearbeitet, musste diverse Prototypen und Konstruktionsverfahren verwerfen, bis ein stimmiges Ergebnis herauskam. Das Design des Surface Book setzt eine extrem genaue Fertigung voraus: Das Surface Book ist anders als gängige Notebooks so konstruiert, dass das Display im zugeklappten Zustand einen keilförmigen Spalt frei lässt, das Display kommt wenige Mikrometer über der Tastatur zum Halt. So kann sie keine der verhassten Abdrücke auf dem Display hinterlassen. Nachteil: Das Notebook ist in zugeklapptem Zustand recht dick, der Spalt sieht nicht gerade hübsch aus.

Im Inneren soll zweimal mehr Rechenleistung als in Apples leistungsstarkem MacBook Pro schlummern. Dafür sorgen eine Grafikeinheit von Nvidia (nur in den teureren Ausführungen) und die passende sechste Core-i-Prozessor-Generation von Intel. Welche Messverfahren diesem Vergleich zugrunde liegen, hat Microsoft aber nicht verraten. Zudem ist zu bedenken, dass die Leistung je nach gewähltem Modell sehr unterschiedlich ist. Die getestete 1.899-Dollar-Variante brachte sogar aktuelle Spiele flüssig auf den Schirm – wenn auch mit reduzierter Auflösung (1366x768 Pixel). Die von Microsoft versprochene Akkulaufzeit (bis zu zwölf Stunden) ließ sich nicht reproduzieren: Nach sechs Stunden und 19 Minuten musste das Surface Book wieder an die Steckdose – getestet wurde der Verbrauch inklusive Tastaturdock. Neben den technischen Stärken ist das 2-in-1-Konzept ein wichtiger Unterschied zu Apples MacBook-Serie: Durch das abnehmbare Display lässt sich das Surface Book binnen kürzester Zeit in ein Tablet verwandeln. Diese Tablet-Einheit lässt sich mit dem mitgelieferten Netzteil ohne gekoppelte Tastaturbasis aufladen. Mit 723 Gramm ist das Display im Tablet-Betrieb ähnlich schwer wie das allererste iPad (3G-Version). Das komplette Surface Book wiegt 1.578 Gramm (die Version ohne Geforce-Grafik 1.515 Gramm), also in etwa so viel wie das MacBook Pro 13 Zoll Retina. An Anschlüssen stehen zwei USB-3.0-Buchsen normaler Größe, ein Mini-DisplayPort, ein SD-Kartenschacht (UHS-II) sowie Kopfhörer-/Mikrofon-Buchse bereit. Ein USB-C-Anschluss fehlt. Zwei Mikrofone sind eingebaut, vorn eine 5-Megapixel-Frontkamera mit Full-HD-Videoaufnahme. Nicht alltäglich: Auf der Rückseite ist ebenfalls eine Kamera eingebaut, sie besitzt eine Auflösung von 8 Megapixel. Hinzu kommen WLAN-ac mit zwei Antennen (MIMO bis 867 Mbps) und Bluetooth 4.2.

Der 13,5-Zoll-Bildschirm zeigt Fotos und Videos mit einer Auflösung von 3000x2000 Bildpunkten sehr scharf, der Kontrast ist hoch. Farben fehlten im Test jedoch die nötige Brillanz – sie erschienen etwas blass. Das Seitenverhältnis von 3:2 ist zum Lesen und Arbeiten besser geeignet als das sonst oft übliche Breitbildformat. Der Touchscreen (Zehn-Punkt-Multitouch) nutzt Microsofts besonders empfindliche PixelSense-Display-Technik. Das zeigte sich auch im Test: Der Touchscreen setzte Eingaben sehr schnell und präzise um. Dank Gorilla-Glass-4-Abdeckung soll der Bildschirm äußerst robust und vergleichsweise unempfindlich gegen Kratzern sein. Gut: Der mitgelieferte Display-Stift soll 1.024 Strichstärken umsetzen. Ähnlich wie beim Surface Pro 4 besitzt er auf der Rückseite eine Gummikappe, die sich als virtueller Radiergummi nutzen lässt. Die Tastatur ist beleuchtet, das Trackpad hat eine Glasoberfläche und wertet bis zu fünf Fingerberührungen gleichzeitig aus.

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Auf der Rückseite der Solar Power Bank lässt sich ein Standfuß aus dem Gehäuse klappen, mit dem sich das Gerät schräg Richtung Sonne aufstellen lässt. Der gleiche Fuß kann dank eines Hakens auch verwendet werden, um die Solar-Anlage in die Sonne zu hängen – etwa beim Camping an einer Zeltschnur.
Nervig ist, dass die beiden Anschlüsse der Solar Power Bank – ein USB- und ein Micro-USB-Anschluss – unter einer Kunststoffklappe verborgen liegen und zudem sehr nah an der Panel-Rückseite platziert sind. Das macht das Einschieben eines Kabels etwas fummelig.

Bei den heißen Temperaturen verweilen viele im Freien. Auch Filmer sind dann oft unterwegs und haben Tablet oder Smartphone mit dabei, doch was, wenn der Akku sich leert? Halt im Biergarten machen und mit dem Solar-Ladegerät wie der Revolt Solar-Powerbank (nicht nur) die Batterie „füllen“.
Die Revolt Solar-Powerbanks eignet sich dabei für alle mobilen Endgeräte mit USB-Anschluss und kann beim Campen oder Reisen ein wertvoller Begleiter sein. Es gibt zwei USB-Buchsen (5 Volt), womit sich also zwei Endgeräte gleichzeitig mit Energie versorgen lassen.

Die zum Einsatz kommenden monokristallinen Solarzellen sollen dabei selbst im Schatten aufladen. Wird ein USB-Port verwendet stehen maximal 2 A bereit. Der integrierte Li-Po-Akku arbeitet mit 20.000 mAh. Über vier blaue LED-Leuchten wird der Ladestatus der Powerbank angezeigt. Die integrierte LED-Taschenlampe kann man als nettes Zusatz-Feature sehen.
Die Revolt Solar-Powerbank gibt´s in Schwarz und Orange inklusive Micro-USB-Kabel. Sie misst 8,6 x 2,6 x 16,2 Zentimeter und wiegt 483 Gramm. Sie ist bei Pearl für 70 Euro zu haben. Eine kleinere Variante mit 5.000 mAh-Akku und nur einer USB-Schnittstelle gibt´s für 30 Euro.
Häufig ist letzterer mit einem Sicherheitsriegel befestigt, den Sie ganz einfach durch Schieben nach rechts oder links lösen. Zum Teil sind die Energiezellen von Laptops aber auch mittels Schrauben befestigt. Um das Geräteteil zu entfernen, lösen Sie diese vorsichtig.

Dabei sollten Sie aber in jedem Fall wissen, was Sie tun: Im Zweifel ist das Geld für einen Fachmann, der Ihr Gerät reinigt, besser angelegt, als wenn Sie im Nachhinein teure Hardware-Komponenten nachrüsten müssen.

Haben Sie Netzstecker und Akku entfernt, gilt es, den Laptop weiter zu zerlegen, um sich Stück für Stück zum Lüfter vorzuarbeiten. Dafür nehmen Sie im nächsten Schritt die untere Abdeckung Ihres Geräts ab. Die ist in aller Regel ebenfalls mit Schrauben montiert. Nachdem Sie diese ...

Nun sollte der Laptop-Lüfter sichtbar sein. Wollen Sie sich weiteren Aufwand sparen, können Sie diesen direkt säubern. Allerdings ist es empfehlenswerter, den Lüfter vorher auszubauen, damit Sie das Bauteil vollständig reinigen können. Egal für welche Variante Sie sich auch entscheiden: Für die Reinigung eignen sich ...

Gehen Sie bei der Reinigung Ihres Lüfters sorgfältig vor. Nehmen Sie es mit der Sauberkeit aber auch nicht zu genau. Klar, eine feine Staubschicht auf den Lamellen stört vielleicht den Perfektionisten in Ihnen. Für die Leistung des Bauteils ist diese aber nicht relevant. Können Sie eine feine Staubschicht mit Pinsel und Druckluft nicht entfernen, wenden Sie bloß keine Gewalt an: Das Risiko, den Lüfter zu beschädigen, ist einfach zu groß.

Nach der Reinigung gilt es dann, den Laptop in umgekehrter Reihenfolge wieder zusammenbauen.Schmutz vorbeugen: Den Laptop-Lüfter per Software reinigen So weit, so gut. Sie wissen jetzt, wie Sie den Laptop-Lüfter reinigen. Im besten Fall kommt es aber gar nicht erst so weit, dass sich Staub und Schmutz in Ihrem Gerät festsetzen: Viele Hersteller haben Ihren Geräten entsprechende Software spendiert, die den Lüfter kurzzeitig auf Hochtouren bringt. Dadurch wird der Staub direkt ausgepustet, bevor er sich festsetzen kann. Regelmäßig durchgeführt, etwa ein bis zwei Mal im Monat, können Sie sich den im Vergleich recht aufwändigen Reinigungsprozess sparen. Ist auf Ihrem Laptop ein solches Programm nicht installiert, hilft eine Lösung wie Speedfan weiter.

Alle Geräte, die am Stromnetz hängen, können in Brand geraten. Besonders mobile Geräte mit Akkus und Ladegeräten - wie Laptops, Tablets oder Mobiltelefone. Das Risiko, dass sie ein Feuer auslösen, lässt sich mit einfachen Mitteln ausschalten.
Worauf muss ich achten, wenn ich Laptop, Handy oder Tablet auflade, damit es nicht brennt?
Alle Geräte, die am Stromnetz hängen, können, wenn es dumm läuft, in Brand geraten - das passiert zwar nur selten, aber eben doch immer mal wieder, heißt es bei der Feuerwehr. Darum ist es am besten, den Laptop oder das Smartphone aufzuladen, wenn man dabei ist und wenn man wach ist.

Das heißt: Handy ans Ladegerät und dann einkaufen gehen, ist nicht so günstig - Notebook über Nacht ans Ladegerät ist auch nicht optimal.
Dabei kann auch eine Steckdosenleiste helfen, die alle angeschlossenen Geräte gleichzeitig vom Strom trennt - und damit auch noch Strom sparen hilft.
Den Laptop - weder wenn er lädt, noch wenn er in Betrieb ist - auf eine Decke, auf das Sofa oder auf ein Kissen legen – sonst reicht die Kühlung nicht mehr aus und er überhitzt sehr schnell. Die Gefahr geht dabei vom Ladegerät und unter Umständen auch vom überhitzten Akku aus. Laptop und Handy besser auf den Schreibtisch legen.

Alle Geräte macht man nachts natürlich nicht aus – das schnurlose DECT-Telefon zum Beispiel steht eigentlich immer in der Ladestation. Das heißt, es bleibt immer ein gewisses Risiko. Darum rät die Feuerwehr, Rauchmelder anzubringen. Denn mit Rauchmeldern hat man zumindest eine viel bessere Chance, ein Feuer rechtzeitig zu bemerken und sich in Sicherheit zu bringen.
Das Medion Akoya S2218 ist kein Kraftprotz, macht aber dank langem Atem als Notebook für überall eine gute Figur. Die Ausstattung ist abgesehen von Windows 10 recht knapp, aber für den sehr niedrigen Preis stimmt das Gesamtpaket.

Ein 11-Zoll-MacBook Air mit etwas Winterspeck: So wirkt das Medion Akoya S2218 auf den ersten Blick – wenigstens so lange, bis das Auge auf das schwarze Plastik der Unterseite fällt. Und wer das Notebook anfasst, fühlt auch Plastik statt kühles Metall: Klar, für gerade mal 239 Euro gibt es natürlich kein Designer-Kleid aus gebürstetem Alu. Aber ein extrem kompaktes Notebook, das im Gegensatz zu einem 15-Zoll-Gerät locker in die Aktentasche passt. Das 11,6-Zoll-Gerät ist fast so handlich wie ein Tablet, setzt aber auf Tasten und Touchpad statt Touchscreen. Anfang September gab es das Mini-Notebook bei Aldi Süd. Jetzt hat Aldi Nord es im Programm.

Während andere Hersteller weiterhin Notebooks mit Windows 8.1 ausliefern, bestückt Medion seine aktuellen Aldi-Modelle schon mit Windows 10, so auch das S2218. Des Weiteren ist nur die Video-Software Cyberlink Media Suite an Bord. Ziemlich dünn, doch so bleiben 42,5 Gigabyte Speicherplatz frei. Im Vergleich zu klassischen Notebooks ist das wenig – der Grund: Als Speicher-Laufwerk dient keine Festplatte, sondern eine „embedded Multimedia-Card“ (eMMC), also im Prinzip eine SSD-Variante mit einfacherer Steuerelektronik. Die soll für Tempo sorgen: Die eMMC arbeitete im Test langsamer als aktuelle SSDs, aber deutlich flotter als eine klassische Festplatte.

Flott war auch der Prozessor – wenn Surfen im Internet oder Aufgaben mit Texten und Tabellen anstanden. Ansonsten erwies sich der Intel Atom Z3735F mit vier Rechenkernen und 1,33 Gigahertz Taktfrequenz nicht als Rakete: Bei aufwendigen Foto- oder Videobearbeitungen geriet das Mini-Notebook im Test ins Schwitzen – auch aufgrund des mit 2 Gigabyte recht mageren Arbeitsspeichers. Mehr kann der Prozessor, der auch noch die Grafikberechnungen übernehmen muss, aber ohnehin nicht nutzen. Die Folge: Das Tempo reicht zum Arbeiten, für Spiele ist die Grafik zu langsam.

Top: Das Aldi-Notebook verbraucht sehr wenig Strom. Lüfter sind deshalb überflüssig, das S2218 arbeitete im Test lautlos – und lang: Erst nach sieben Stunden musste das Mini-Notebook wieder an die Steckdose. So eignet es sich prima für lange Zugfahrten und Flüge. Der Full-HD-Bildschirm mit 1920x1080 Pixeln sorgte im Test für knackig scharfe Bilder und eine sehr kontrastreiche Darstellung. Mit der Farbwiedergabe nahm es das S2218 nicht so genau: Die Farben wichen sichtbar vom Original ab. Im Büro dürfte das aber nur selten nerven, da stört eher die glänzende Bildschirmoberfläche.