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03/09/2016

Batería Lenovo 42T4867

Está por ver cuál será el alcance exacto de este fallo de seguridad, pero de momento supone una bofetada para Dell, una compañía que siempre ha asegurado que todas las aplicaciones preinstaladas en sus equipos pasan antes por revisiones de "seguridad, privacidad y usabilidad". Claramente algo ha fallado en este caso. El fiasco puede acabar siendo similar al que vivió Lenovo a comienzos de año. De hecho, como señala la publicación especializada ArsTechnica, investigadores de seguridad de la firma Duo Security han encontrado que estos certificados defectuosos de Dell se estaban utilizando para ofrecer conexiones vía HTTPS a sistemas SCADA, es decir, sistemas utilizados para controlar y supervisar procesos industriales a distancia en plantas de energía, presas o líneas de producción. El riesgo de seguridad es por tanto más serio y real de lo que parece.

Otro año más y por cuarta vez consecutiva Microsoft regresa con una de las mayores sorpresas que la empresa ha lanzado en las últimas décadas: su híbrido Surface, mitad tableta, mitad portátil. Un ingenioso (y exitoso) intento de reinventar el PC. Se trata del nuevo Surface Pro 4, la evolución de un equipo que ha demostrado que en Microsoft, cuando se lo propone, sabe de verdad diseñar 'hardware'.
El Surface Pro 4 llega justo en un momento donde hasta Apple, con su iPad Pro, ha entrado en la carrera de las tablets de gran tamaño y con lápiz digital, hasta ahora señas de identidad de Microsoft. En Redmond se han propuesto reinventar el portátil y, tras los primeros pasos en falso del Surface, cuatro generaciones después han logrado perfeccionar un aparato que es lo que el PC siempre soñó ser.

¿Por qué cambiar lo que funciona? Si en algo destaca el Surface es en su diseño, por lo que Microsoft ha optado por dejarlo prácticamente inalterado. Eso sí, desaparece el logotipo de Windows que estaba en uno de sus laterales y que hacía la función de botón de inicio físico. El cambio más destacado repite desde el Surface Pro 3: el pie trasero usa una bisagra con un gran ángulo de apertura. Permite cambiar la inclinación de la pantalla casi sin limitaciones, prácticamente hasta dejarlo tumbado. Es una función muy cómoda que mejora la experiencia de uso diaria, sobre todo al escribir a mano con el lápiz digital.

Gracias a la mejora de los materiales usados, Surface Pro 4 adelgaza respecto al equipo del año pasado, pasando de los 9,1 milímetros y 800 gramos, a los 7,55 y 766 gramos. No es un cambio drástico, pero en la primera edición su peso estaba en 910 gramos y 13 milímetros de grosor. Eso ya se nota. Repite la misma pantalla de 12,3 pulgadas que ahora alcanza una altísima resolución (2.736 x 1.824 píxeles, es decir, 267 puntos por pulgada). El equipo incluye además un puerto para auriculares, un puerto USB 3.0, un puerto MiniDisplay Port para conectar una pantalla externa y una entrada para conectar tarjetas SD.

Llevar el Surface en la mochila o incluso en la mano es tremendamente más cómodo que cargar un portátil tradicional. Es ligera y con su nuevo teclado es muy fácil escribir casi en cualquier situación. Vale, en alguna ocasión, sobre todo cuando lo posas sobre el regazo, no es tan estable como un portátil tradicional o incluso una tableta. Pero no es ningún drama, se puede escribir sin problema encima de casi cualquier superficie.Una de las nuevas características de Windows 10 es la posibilidad de acceder a tu ordenador sin usar contraseñas. Windows Hello permite que con sistemas biométricos (gracias al reconocimiento de tu rostro, huella dactilar o del iris) se use como forma de identificación para iniciar sesión.
Como han demostrado otras empresas, controlar el software, te permite mejorar el hardware. Para ello, el Surface Pro 4 incluye una cámara de infrarrojos que es capaz de detectar tu rostro para acceder al equipo. El resultado es sorprendente, más rápido que cualquier otro sistema de acceso de este mismo tipo que hayamos probado. Un pequeño punto para Microsoft. En las versiones anteriores de Surface, Microsoft consiguió un teclado que permitía una escritura cómoda y sencilla, manteniendo una disposición de teclado con un tamaño del 100%. Pero todos fallaban en lo mismo: el trackpad.

En nuestra experiencia, no hay muchos portátiles Windows con un trackpad multitáctil decente que no tenga problemas en algunos gestos. Ahora ya hay una excepción: los gestos multitáctiles en el Surface Pro 4, como el scroll vertical, funcionan perfectamente. La respuesta es buena y por ahora, no hemos sufrido problemas con su comportamiento.
Donde sí hemos encontrado problemas es en la reacción del teclado con Windows 10. En alguna ocasión al encender el equipo el trackpad responde, pero el teclado no. Se trata de un problema del sistema operativo, que al pasar a un modo tablet desactiva ciertas funciones, como el uso de teclado, aunque esté conectado. Solo podemos esperar que Microsoft lance una actualización para arreglar estos pequeños (pero molestos) problemas.

La apuesta por el uso del lápiz digital en esta tableta llega desde su nacimiento. Aunque las primeras ediciones del Surface con Windows 8 ya aprovechaban todo lo posible lo que ofrece la escritura en una pantalla, con Surface Pro 4 no vemos una gran diferencia respecto a ediciones anteriores. Por desgracia para Microsoft, lo que si podemos decir es que, si lo comparamos con otros dispositivos, como el iPad Pro, su tecnología de lápiz digital queda por debajo. Si lo usas para escribir o para hacer anotaciones rápidas, este lápiz funciona perfectamente. Pero usándolo con la aplicación OneNote, notamos que no tiene la misma soltura. Existen varios factores. El principal es que cuando se dibujan trazos redondos estos no llegan a ser completamente suaves. Pero tampoco es capaz de detectar diferentes ángulos, algo muy importante para diseñadores, creativos e ilustradores.

La edición más interesante de este equipo sigue siendo una de las más caras. Al contrario que las tabletas, con Surface no eliges la capacidad de memoria, si no la potencial del procesador.
Surface Pro 4 cuesta 999 euros, pero con un procesador Intel Core i3. Es suficiente para trabajar, pero sigue siendo algo limitado hoy en día. Si quieres suficiente potencia y ejecutar sin problema cualquier aplicación o juego, tienes que elegir el modelo intermedio o superior. Uno de las peores características de Surface Pro 4 sigue siendo la batería, mediocre para un equipo de este precio
La versión con Core i5 cuesta 1.099 euros, mientras que la más alta, con un procesador Intel Core i7 cuesta 1.799 euros. Recuerda que estos precios no incluyen el teclado, un accesorio completamente necesario para este equipo. Añade por tanto 149,99 euros y haz las cuetas. Exacto: es caro.

Uno de las peores características de Surface Pro 4 sigue siendo la batería, mediocre para un equipo de este precio. Es incomprensible que ya en su cuarta generación no seamos capaces de lograr más de seis horas de uso.
Mientras navegamos en internet, usamos alguna aplicación de retoque como Photoshop, escuchamos música con Spotify y escribimos en Word, Surface Pro 4 logra entre cinco y seis horas de media. Esto es un problema. La gran mayoría de portátiles, incluidos los más delgados, ya superan las ocho horas de batería, mientras un tablet como el iPad superan las 10 horas de uso.

Las comparaciones son odiosas, pero necesarias. Con la llegada del iPad Pro y el intento de Apple de venderlo como una tableta capaz de sustituir al portátil, Surface tiene aun más difícil encontrar un nicho de nuevos usuarios que no tengan ya una edición anterior o sean usuarios leales de Windows.
Las diferencias son brutales en todos los frentes, pero especialmente en los sistemas operativos. iOS no logra la funcionalidad y rapidez de uso que tiene Windows 10, aunque se hace difícil no pensar que sistemas como iOS no vayan a ser el futuro de la computación. Por otra parte, aunque el iPad Pro tiene una pantalla más grande, Surface acaba siendo más cómodo para trabajar con el teclado.

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